Yaotzin Botello / Corresponsal.

Berlín, Alemania (4 febrero 2010).- Profesores de colegios jesuitas en Alemania han abusando por años de sus estudiantes.
El caso se destapó luego de que el rector Klaus Mertes del Instituto Canisius de Berlín, una escuela tipo secundaria, decidiera hacer públicas sus sospechas.
Mertes, de 55 años de edad, tuvo durante más de una década sospechas sobre los abusos por parte de profesores, pero por ser casos aislados nunca los confirmó.
"Esto es la punta del iceberg", sentenció Mertes a los medios de información alemanes.
Fue hasta hace unos días que decidió enviar una carta a 600 ex estudiantes del instituto y la respuesta que obtuvo fue masiva.
Primero, el jueves 28 de enero, cuando todo se hizo público, se dieron a conocer siete casos. Después salieron 22, y hasta ayer eran 30 casos en varias escuelas de Alemania.
Los responsables son por lo menos tres padres que rotaron en institutos jesuitas de Berlín, Bonn, Hamburgo, St. Blasien, Hildesheim, Göttingen y hasta en Chile y España.
Los casos empezaron a ser documentados a principios de los años 1980, aunque ya hay estudiantes que dicen haber sido abusados en la década de 1960.
En apenas una semana de destapado el caso se han recibido más de mil correos, entre quejas hasta testimonios de víctimas.
"Aun si antes nos hubiéramos expresado en público nadie nos habría creído", escribió una de las víctimas.
Los abusos que se conocen van desde los maltratos físicos hasta los sexuales, aunque los reportes explícitos del padre Mertes no indican nada de penetraciones.
"Ofrezco disculpas por lo que en aquel entonces no pudieron hacer bien los responsables de la Orden", señaló el lunes el jefe de la Orden Jesuita en Alemania, Stefan Dartmann.
Uno de los estudiantes de Bonn, hoy de 62 años de edad, dio a conocer su caso de manera anónima a los medios de información alemanes.
"El cura me pidió que me bajara el pantalón y me tocó mi sexo. Por miedo nunca dije nada", señaló y añadió que ese cura ya no vive.
Sin embargo, varios de los perjudicados confesaron que mandaron a sus hijos a las mismas escuelas porque no consideraron que fuera algo anormal.
Ahora hay también algunos ex estudiantes que están reclamando judicialmente una indemnización por los abusos que sufrieron.
04.02.10